La calidad de la soledad, depende de las personas que nos rodean.
De su necesidad de compañía.
Yo soñé con tener la suerte de encontrar gente que me exigiera poco o nada. Soñé con dar a mi ritmo. Uno llevadero donde daría lo que yo quisiera.
Sé que es lo más parecido al egoísmo, pero todos debemos permitirnos ese pequeño lujo, en ocasiones mal comprendido.
La independencia personal depende de uno, pero cuando la de los demás también depende de uno…se rompe el equilibrio.
Resultará de lo más descarnado, pero tengo que tirar de mi reserva de coherencia…igual que los dromedarios lo hacen con sus reservas de grasa.
Siento con claridad como se me exige cada día más.
Siento con nitidez que quien lo hace, lo hace sin respeto ninguno, amparándose en un lamento constante que ya no soporto.
Necesito más espacio. Si, mucho más todavía. Y aquí encerrado no lo voy a encontrar.
Menos aún, sin la ayuda de los que me rodean.
Esto es tan sólo, soledad de la peor calidad posible.
