De cuando era una balsa.-
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A veces, siento como si mi cuerpo, mi cuerpo entero, fuese una balsa, la mía propia.
Balsa de aceite, balsa de troncos o balsa sin más.
Como un barco en el que siempre habrá personas dispuestas a subirse.
Pero también a no bajar si fuera necesario.
A no saltar al mar para que otros se salven.
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Yo sólo soy balsa, y no podría escapar sin hundirme pieza por pieza.
Pero la histeria manda en cuanto se mezcla con el pánico.
Y eso, al ser balsa…lo veo cada vez que floto.
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No siempre estoy en alta mar, perdida.
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Hace tiempo, antes de ser una balsa, he sido parte de un bosque disperso en troncos, cerca de un mar.
He sido lianas que colgaban desde arriba, sobre la arboleda que aupaban mis troncos …y he llegado incluso a poner mis pies en la tierra…en ocasiones.
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Recuerdo a mucha gente de la que ahora me suenan sus caras mientras van montados sobre mí, con expresión de miedo y esperanza… corriendo a mi alrededor desmontando mi dispersa existencia, hasta hacerme perder el conocimiento.
Me cortaron en pedazos y reunieron como un puzzle las piezas que les servían.
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Recuperé mi consciencia siendo ya balsa.
Flotando sobre el mar, y pisado por piernas temblorosas que no me han preguntado si quiero salvarles.
Pero ahora, no voy a ser como ellos, y sin preguntarles nada en absoluto, flotaré, y lo haré hasta que en la expresión de sus caras se extingan las muestras de dolor.
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Hasta que lloren de alegría, seguiré flotando como siempre.
Aunque vomiten a causa de las olas sobre mis costillas de madera.
Aunque después, las balsas, ardamos en S. Juan, pues ya no servimos.
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Es lo malo de ser balsa…que siempre sales a flote.
¿¿O eso era lo bueno??
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¿Qué le dice un tiburón a un náufrago?
-El flotar, se va a acabar.