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No recuerdo bien su cara, aunque las sensaciones permanecen intactas en mis recuerdos de adolescente de 14 años desde aquel año de 1984.
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Tras aquel verano en Cádiz, mi percepción sobre el sexo femenino, cobró un matiz al que todos hemos sucumbido alguna vez.
Las hormonas son absolutamente eficaces en estas cuestiones, y el despertar sexual se mostró bajo el calor de esa ciudad en pleno verano.
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Tan sólo con unos torpes besos en la boca, y unos abrazos llenos de novedad, mi córtex se impregnó de unos recuerdos que recuperé hace unos días.
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Al final de aquel verano, en los que el motivo de mis “vacaciones” eran las malas notas y un tío en Cádiz que enseñaba eficazmente, le di mi número de teléfono (el de mis padres) y mi dirección.
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Ya en Granada, pasaron las semanas sin noticias y sin cartas.
La impaciencia a esa edad, genera una angustia y ansiedad, que dudo que haya alguien que no comprenda.
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Recordando sus apellidos en una conversación que no tenía por qué recordar…busqué en aquellas guías telefónicas su primer apellido, y al saber también el nombre de la calle….pude encontrarla casi con facilidad.
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Y aunque al final llamé a su casa en Barcelona, el dominio que ejercen los padres a esas edades, hizo imposible repetir con más llamadas.
Pasó el tiempo y en mis notas se acumulaban los poemas, los recuerdos por escrito y las ausencias.
Cosas de la edad, sin duda.
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Pero alguien leyó parte de ese material y me dijo a su criterio, que olvidase aquel amor de verano y que no dejara nunca de escribir.
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Y así lo he hecho.
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Hoy en día, es lo que más me gusta…escribir.
Recordando que desde hace unos meses, he comenzado a recuperar mi memoria algo dañada por los vicios de hace años…
… de pronto he encontrado una neurona en la que guardaba sin saberlo algunos datos.
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Nombre, apellidos y hasta el número de teléfono.
También la calle y el número del portal.
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Pero tan sólo con los apellidos y estos nuevos tiempos que corren, en los que redes sociales como Facebook hacen que se pierdan las distancias…tras teclear su nombre y apellidos, ha aparecido a la primera con su foto.
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Sin dudarlo, me he puesto en contacto con ella, y aunque aun no tengo claro que se acuerde de mí…yo estoy contento con poder abrir la posibilidad de recuperar un poquito de mi pasado.
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No busco pareja.
Ojo.
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Pero encuentro con sorpresa, gente que de alguna forma te marca sin saberlo en ocasiones…y hoy me encontré sonriendo a la pantalla de este inerte PC.
Y a ella, entre otras cosas, he de agradecerle mi afición por la escritura.
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Gracias por dejarme subir sobre aquel escalón, para compensar mi baja estatura que me impedía llegarte a los labios.
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Guardo esos poemas con cariño, pues fueron los primeros que escribí sin saber nada de poesía ni de rimas.
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Aun hoy, no los entiendo, pero los escribo desde entonces cuando puedo.
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Gracias por contestar tras tantos años.
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El poema más antiguo que conservo :
Poema, en Cádiz con la mente, y el cuerpo en Granada (de 1985)
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Que mis labios, aun se acuerdan de tus labios,
pues mi boca se entreabre si te pienso.
Y mi lengua, nunca más estará muerta
desde que tropezó con tu boca y con tus besos.
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Y es que en la azotea de las nubes
en aquel alto edificio con terraza
jugaban nuestros labios entre besos
y mis manos apretándote la espalda.
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Me cayeron los castigos más injustos
por llegar tantos minutos tarde a casa,
y acataba las condenas de buen gusto
pues mañana, la azotea me esperaba.
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Y el verano se gastó ese mes de agosto
y mi cuerpo regresó triste a Granada
pero en Cádiz se quedaron mis deseos
y ya nunca más de ti yo supe nada.
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Así que guardo desde ahora ese recuerdo
y lo almaceno entre neuronas confinadas
encerradas para siempre en mi cerebro
pues dicen que ni mueren ni se gastan.