Sin temor a ser hortera…
Amanece de seda tu pelo, pues de algodón se durmió, y tu sueño ha enriquecido el diseño…con las lanas del deseo de esta noche.
Y a tu sueño, yo respondo con mis besos sosegados.
Y a tu cuerpo, yo le sumo mis dos brazos.
Yo le sumo mis dos piernas y mi mente concentrada en tus disturbios corporales.
Sólo eso.
Son palabras gestuales de este amor insano y tan antiguo…
que los roces son tratados de lo obvio.
Y las caricias…un idioma indescifrable de este mundo tuyo y mío.
De este mundo nuestro diluido.