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Desaparece cada vez que el viento,
trae desde lo inalcanzable,
el sonido de la bocina de un barco a tu terruño.
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Desaparece cada vez que las olas no te devuelven a la tierra de sus playas, intentando escapar en la balsa que caduca cada vez que consigues vencer al oleaje.
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Después, y sin querer, la ironía del mar, en su inconsciencia,
te devuelve sano y salvo a la cárcel de tu isla.
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Y es tu isla, sí…porque es tuya.
Es la que te lleva a la locura
y es la que te salva de ella cuando es lo único que te queda tras cada fracaso.
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En el fondo, la isla te previene con su cautiverio,
de que mueras intentando huir de lo que eres.
Un náufrago.
Qué solita està la isla por aquì..
Habrà que mandarle algùn besito a ella y al nàufrago para que las olas se pongan contentas y empiecen a bailar…
Pues eso, ahì va una caja de besitos de ultramar